"EL LLAMADO PLANETARIO"
El Despertar de la Consciencia
LA HUMANIDAD AÚN TIENE ESPERANZA…
por Marcelo G. Martorelli
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Sobre el Autor
Marcelo G. Martorelli es Escritor y Pensador Contemporaneo, Durante más de 30 años se ha dedicado a investigar apasionadamente las civilizaciones desaparecidas y en especial todo lo referido a los mitos y leyendas de milenarias culturas como Shambhala, Agharta y ERKS,
Su búsqueda espiritual lo llevó a encontrarse a los 19 años con su Maestro y Amigo Yaco Albala, quien lo guió en el camino del Despertar de la Consciencia y a quien reconoció como EL MAHATMA DE OCCIDENTE .Él fue quien le reveló la presencia de los Grandes Maestros de Shambhala como "El Mayor punto de Luz sobre la Tierra".
Dedicatoria
A mis dos Grandes Maestros.
En memoria de sus pasos por este mundo.
Mi eterno agradecimiento por el legado de su amor y sus profundas enseñanzas que iluminaron mi vida...
A mi Maestro y Amigo:
RAÚL J. ALBALA "YACO"
El MAHATMA de OCCIDENTE
A mi primer Maestro y Amigo:
LUIS ANGEL MARTORELLI
MI PADRE
El Despertar de la Conciencia
El Primer Paso
"EL PRIMER PASO HACIA EL DESPERTAR ES DARSE CUENTA EN PRIMERA INSTANCIA, DE QUE ESTAMOS DORMIDOS."
El Segundo Paso
"EL SEGUNDO PASO ES COMPRENDER POR QUÉ DORMIMOS."
La Transformación
"COMPRENDER POR QUÉ DORMIMOS ES DESPERTAR"
Estas palabras de Yaco Albala, el Mahatma de Occidente, sintetizan el proceso de transformación interior que conduce al verdadero Despertar de la Consciencia.
Introducción
No tenía más alternativa que arriesgarme. Lo que me había sucedido era absolutamente cierto y verídico. La autorización se produjo sorpresivamente y todo se hizo realidad como por arte de magia.
Todo sucedió así, de forma sumamente simple, como acontecen todas las verdaderas y grandes cosas que vivimos y que, fundamentalmente, producen un cambio radical y definitivo, completando nuestras vidas de una vez y para siempre.
En la primera etapa tenía que corroborar todo, la mayor parte del tiempo. Constantemente pedía pruebas y dudaba de todo lo que recibía, hasta que todo fue comprobado en forma física y directa, manifestándose y luego revelándose, la inesperada y revolucionaria verdad que aguardaba por todos nosotros.
El Gran Legado
Este gran legado ha sido ocultado desde siempre pero tan sólo a los corazones incapaces de amar, incapaces de servir. A los corazones dormidos.
Pero ahora ha llegado el tiempo de la Revelación.
Este libro, en sí, es la clara autorización para su revelación y un posible pasaporte a la transformación social y planetaria que se avecina, para la cual trabaja y apoya: el despertar de la conciencia planetaria.
Conocer el gran legado implica una profunda transformación que desembocará irremediablemente en el mayor de los cambios colectivos, sumamente profundos y arraigados en el paradigma social -e incluso geográfico- sin violencia alguna.
El Desafío del Lector
Presiento que si este libro ha llegado hasta usted, comprenderá y sabrá utilizar para los más altos fines el hecho de saber y conocer el misterio que oculta el gran legado, el Llamado Planetario, ya que éste le implicará, sin lugar a dudas, la necesidad de compartirlo y comprobar por sí mismo si esto es verdaderamente cierto.
No lo dude, hágalo. Compruébelo siempre por usted mismo, siempre desde la inteligencia intuitiva que surge del presentir del corazón; pero sea muy cuidadoso con las trampas de la mente, que generalmente ocultan y velan nuestra sabiduría.

¿Está dispuesto a enfrentar una radical transformación en su vida?
¿Usted se siente preparado para conocer el misterio que implica despertar a una nueva realidad en su propia vida de hoy?
El Llamado Planetario
Este Llamado Planetario, en sí mismo, es el mayor de los desafíos, especialmente para las mentes y los corazones ya despiertos.
Es una realidad desconocida para el hombre de hoy, pero no para el hombre consciente de sus ayeres o para el hombre despierto del mañana.
Que usted pueda leer y vivir este libro, experimentándolo en su propio interior es el mayor de los desafíos.
Una verdadera prueba de fuego...
Ojalá lograse tal prodigio...
La Revelación
Es usted, señor lector, quien está a punto de presenciar la revelación de uno de los mayores misterios y el inicio de una nueva etapa de restauración de orden planetario...
No dude... tan sólo devele por usted mismo este misterio...
Y compártalo con otros...
Recuerde la gran enseñanza:
CONFIAR Y ESPERAR...
SINCRONICIDAD
Coincidencias con Significado
Todo lo escrito aquí es totalmente real y no contiene ningún hecho de ficción. Todo lo relatado en este libro fue experimentado por el autor.
Sólo la sincronicidad podía decidir quiénes iban a participar de esta apasionante aventura que recién comenzaba. Cuando desperté y supe que esto era así, decidí tomar acción y compartirlo con todo aquel que se sienta interconectado y sincrónicamente relacionado con ello.
Es indudable que los acontecimientos que voy a dar a conocer, cuando ello me sea autorizado, van a conmocionar a la opinión pública. Y si logro comunicar correctamente todo lo sucedido, sé que el sentido de mi vida habrá sido cumplido.
El Lenguaje de la Sincronicidad
Quizás usted sea una de esas piezas seleccionada por la inteligencia de la naturaleza. Una de las piezas que hacen falta para poder armar el plan, para completar el "diseño" del gran rompecabezas cósmico.
Nunca imaginé que al investigar el tema de la sincronicidad, éste me transformaría definitivamente y me colocaría frente a una apasionante historia de vida, tan simple como la mía o la suya.
Tomaré una importantísima coincidencia significativa como punto de partida de nuestra historia.
Todo comenzó con un simple hecho: la compra del libro El misterio de las coincidencias. Una aventura guiada por la sincronicidad. Sin lugar a dudas, su lectura produjo en mí un fascinante y sorprendente despliegue de coincidencias significativas que marcaron el inicio de un nuevo ciclo de sincronicidad en mi vida.
El Encuentro con el Autor
No esperaba en absoluto lo que me sucedería mientras me dedicaba a la lectura del libro. Muchísimo menos imaginaba que al finalizarlo iba a conocer a su autor personalmente y que su historia estaría espectacularmente entrelazada con la mía y la de otros.
La excesiva cantidad de coincidencias significativas me colocó frente a frente con la posibilidad de contactar con el autor de ese libro.
A veces me pregunto cómo puede ser tan sorprendente e increíble la vida de una persona. Todo, incluso lo inesperado, estaba allí, esperando por mí.
La Primera Conexión
La Llamada Telefónica
- Hola Cyn... ¿Cómo estás? Soy yo, Marcelo. Te llamo porque quería saber si por causalidad vos conoces a un tal Doc...
- ¡Por supuesto, Marce! -respondió mi hermana. Cómo no voy a conocerlo. Te aviso que no es sencillo encontrarlo. Es un excelente y requerido profesional, muy reconocido en el ambiente médico.
La Sincronicidad en Acción
Colgué el teléfono totalmente feliz, pero también conmocionado. El corazón me palpitaba rápidamente y tenía un entusiasmo fuera de lo común, muy intenso y atípico.
Intuía también que, si lo que sentía era correcto, nadie mejor que mi propia hermana podía conectarme directamente con el autor y sin el más mínimo esfuerzo de mi parte.
Café Shambhala
El Doc -como a él le gusta que lo llamen- en su profunda investigación como físico cuántico sobre la sincronicidad, había descubierto que, aunque esto es personal y puede ser diferente para cada uno, en su caso, el nombre de los lugares a donde él entraba durante su viaje al Tibet, en su gran mayoría encerraba profundas coincidencias con significado.
Para mi sorpresa, solamente había dejado sin desarrollar el significado del Café Shambhala, ese café del Tibet al que siempre iba con su amigo y que nombró varias veces en su libro, pero sin desarrollar la sincronicidad...
¿Por qué? Porque todavía no había acontecido la sincronicidad, pues estaba aún en el futuro esperando por él, luego de la edición y publicación de su libro.
Horizontes Perdidos
Recuerdo el momento en que por primera vez tomé conciencia de la relación significativa que tenía con el autor; fue cuando leí las siguientes palabras: "Horizontes Perdidos de James Hilton". En ese preciso instante no pude leer más. Era el colmo de la sincronicidad.
Recibí un impacto muy profundo y conmocionante, directo a mi propia alma, pues acababa de ver por enésima vez el film con mis amigos, justamente el día anterior a empezar a leer el libro sobre la sincronicidad.
Sabía que no era una película común. Era en blanco y negro, muy antigua. No era fácil de conseguir y el tema que trataba había formado parte de mi sueño desde hacía exactamente 20 años.
El Contacto
Respiré hondo. Me temblaba todo el cuerpo. El aire parecía enrarecerse. Sentía dentro de mí una corriente casi eléctrica que iba desde mi cabeza hasta las puntas de mis pies. Tome el teléfono y sin discar aún comencé a pensar qué le diría, cómo me presentaría... Hasta que tomé fuerzas y marqué el número de su celular.
Una voz seria, grave y profunda me respondió:
- Hola, sí... ¿Quién habla?
- Disculpe doctor, Usted no me conoce, mi nombre es Marcelo Martorelli. Lo llamo porque acabo de terminar de leer su libro. Me quedé muy impactado con él. Su teléfono apareció en mis manos de una manera increíble. Doctor, tengo algo que usted no puede dejar de ver, es de una sincronicidad enorme como la que usted relata en su libro. El tema clave es: "Café Shambhala".
El Email Decisivo
Colgué el teléfono con una sensación casi de éxtasis pues había logrado mi primer objetivo: hablar con él. Ahora debía trabajar para ir en busca del próximo encuentro. Me sentía totalmente feliz pues cabía la posibilidad de encontrarnos tan solo cinco días más tarde.
Pero también sabía que nuestro encuentro dependería de lo que escribiera en el e-mail. Era obvio que ésa sería mi carta de presentación; por lo tanto, lo tomé como un gran desafío. Así que, decididamente, me senté en mi computadora y comencé a escribir.
Kalagiya: El Llamado de Shambhala
"Lama, sobre mi mismísima mesa puedes ver la Kalachacra, la enseñanza que trajo el gran Atiza de la India. Sé que si un espíritu elevado, ya preparado, oye una voz que exclama 'Kalagiya', es el llamado de Shambhala".
Este fragmento del texto "Shambhala la Resplandeciente" de Nicholas Roerich fue incluido en mi email al Doc, como una señal de la profunda conexión que existía entre nosotros.
Revisé el e-mail más de diez veces y ajusté mi lenguaje para hacer más comprensible todo lo que me estaba aconteciendo. Era totalmente consciente de que él era un científico brillante muy reconocido, que investiga la física cuántica y, sin duda, con una autoestima muy alta y enriquecedores conocimientos.
Las Preguntas Interiores
Identidad
¿Quién era él, realmente?
Propósito
¿Por qué y para qué me movilizaba tanto esta sincronicidad?
Emoción
¿Por qué y para qué tanto entusiasmo y exaltación?
Pasión
¿Por qué y para qué ese excesivo apasionamiento?
Experiencia
¿Por qué y para qué me sucedía todo esto?
Esencia
¿Qué era lo que me estaba pasando?
A medida que me hacía estas preguntas iba descubriendo cómo las voces de mi propio interior se entrelazaban. De pronto, dentro de mí parecían reunirse y convertirse en una única y profunda voz que resonaba.
La Pregunta Clave
¿Cuál era el Propósito de la Sincronicidad para conmigo?
Era una extrañísima sensación de exactitud y certeza interior la que me condujo lentamente, hasta que pude sintetizar mis interrogantes en una sola pregunta que consideraba una clave de suma importancia.
Una inusual sensación de plenitud y felicidad se revelaba en mí, y me marcaba como si mi alma sonriera porque estaba reflexionando correctamente.
La Segunda Llamada
Desperté temprano. Era viernes por la mañana. La avenida estaba aún sin tránsito. Ningún vehículo se escuchaba, ya que el movimiento en la ciudad de Buenos Aires todavía no había comenzado.
De pronto, claramente sentí que debía llamarlo otra vez. Los síntomas clásicos anunciando la proximidad de una nueva sincronicidad se manifestaron: el aire parecía espesarse; el pulso se aceleraba aún más; comenzaron a transpirarme las manos y sentía la famosa corriente eléctrica que corría por mi nuca y aumentaba rápidamente.
Tomé el teléfono celular nuevamente y disqué una vez más el número del Doc que mi hermana me había facilitado.
La Confirmación
Otra vez, escuché su voz grave y profunda:
-Hola, ¿Sí?, ¿Quién habla?
-Doctor, soy Marcelo Martorelli. ¿Me recuerda?
- ¡Si, leí tu e-mail! La verdad es que es maravilloso y muy interesante. Discúlpame por no llamarte. ¡Fabuloso que te comunicaras de nuevo! Espero que nos veamos el domingo, como habíamos quedado. Yo te vuelvo a llamar para confirmar, por sí o por no.
Apagué el celular. Estaba totalmente transpirado y exaltado por el suceso. No podía creer que me estuviera sucediendo a mí. Pero debía hacerlo y rápidamente, pues sabía que si no ejercía la máxima "atenta observación" de mí mismo y de los acontecimientos que me rodeaban, podía estar perdiendo alguna señal que podía acercarme aún más a mi propio destino.
El Lenguaje de la Inteligencia de la Naturaleza
De ahora en más, las coincidencias significativas y la sincronicidad pasaban a tomar un papel totalmente prioritario en relación con lo que mi mente debería enfocar. Había comprendido y comprobado por mí mismo que la sincronicidad era una absoluta realidad en mi vida y en la de quienes se encuentran alineados con la Inteligencia de la Naturaleza.
Estaba claro para mí que la sincronicidad representaba el lenguaje que utiliza la Inteligencia de la Naturaleza para ordenar, balancear y sugerir el mejor sendero posible para poder acceder a realizar tus propios sueños y los de los demás.
El Mapa del Destino
¿Quién me iba a creer que, siguiendo el camino que las coincidencias significativas iban trazando, uno podría ir armando un mapa y revelar su diseño hacia nuestro propio destino?
De esta forma, la sincronicidad se va manifestando en nuestra vida y nos va guiando más y más, si seguimos sus señales. A cada uno le es dado lo que necesita exactamente de la mano de la Inteligencia de la Naturaleza, que nos muestra a quiénes y qué necesitamos ver y conocer para poder alcanzar nuestro destino soñado.
El Nuevo Paradigma
Hasta el mismo Doc, autor del libro, como científico, comentaba la dificultad que veía en que la gente despierte y tomé conciencia de la realidad que representa la sincronicidad en nuestras vidas.
El nuevo paradigma que de ésta surge debía instaurarse clara y rápidamente, si intentábamos mejorar en algo la condición humano-planetaria, que es totalmente caótica e insana para todo y para todos.
No había que estar muy despierto para darse cuenta de que la humanidad estaba llevando a un caos total al hombre y a la naturaleza misma.
¿Podría la sincronicidad ser un lenguaje que estuvo por siempre esperando por la madurez del hombre para poder ser leído y comprendido?
Preguntas Fundamentales
Conexión Consciente
¿Estaría cierta porción de la humanidad logrando interconectarse conscientemente a través de la sincronicidad, sólo que muy pocos serían concientes de ésto?
Campo Mórfico
¿Seríamos nosotros, los despiertos y conscientes, los capaces de lograr el campo mórfico necesario para poder acceder a una mejor calidad de vida planetaria?
Realineación
¿Podría la humanidad realinearse y ser conducida por su propia alma y no por su personalidad?
Alma del Mundo
¿Existiría el alma del mundo? ¿Cómo se expresaría ésta?
Todas estas preguntas y sucesos que estaba viviendo tenían un total y profundo significado para mí.
La Aceleración del Tiempo
Sentí un fuerte impulso de llamar a mi esposa Nancy a Puerto Rico para contarle lo que me había pasado y así lo hice. Hablé con ella durante casi una hora. Quedó atónita. No sabía qué decirme.
No me había dado cuenta de lo rápidamente que el tiempo pasaba cuando estaba sintonizado y alineado. El tiempo parecía desvanecerse cada vez a mayor velocidad, otro de los síntomas de la presencia de la sincronicidad en nuestras vidas.
Cuanto más comprendía qué me pasaba y lo relataba, ese lenguaje que la Inteligencia de la Naturaleza utilizaba, mandaba más sucesos sincrónicos que se acercaban y se manifestaban alrededor de mí. Parecía que el tiempo se aceleraba más y más cada vez que mi atención se dirigía a ello.
Preparando el Encuentro
Ya era domingo por la tarde. Llamé a Vicky -mi secretaria-, que ya estaba al tanto de todo y a quien le había solicitado que, dada la posible visita del Doc a mi casa, me diera una mano y en especial, me ayudara a preparar todo el material prometido con un buen tiempo de anticipación.
A las seis de la tarde ya estaba todo listo arriba de la mesa redonda: la carpeta celeste con los "papiros", como habitualmente los llamaba, dispuesta para ser mostrada; el tubo de mapas también esperaba ser abierto; la lámpara blanca en la mesa creaba un tono de investigación y el incienso que humeaba lentamente nos cubría con un manto de aromas orientales.
La Coincidencia del 13 "A"
A las ocho y no había noticias... Comencé a pensar que ya no vendría, cuando de pronto sonó el celular.
- ¡¡¡ Hola doctor...!!!
- Hola, Marcelo. Mirá, recién estoy llegando de afuera, así que me voy a demorar un poco más. Voy a cenar y calcula que a las 22:00 hs, más o menos, andaré por ahí. A propósito ¿cuál es tu dirección?
- Sí, como no, doctor: Avenida... piso 13 Departamento "A".
De golpe sentí un silencio enorme del otro lado. Durante unos segundos creí que todo se había detenido. No llegaba respuesta ni sonido alguno. Me puse un poco nervioso y por fin escuché:
- Disculpame, Marcelo... ¿me estás tomando el pelo?
Su respuesta me dejó totalmente helado. Por más que tratara de comprender lo que me había dicho, me encontraba totalmente paralizado, sin saber qué responder a su pregunta.
Una Sincronicidad Asombrosa
- Perdóneme, doctor. No entiendo por qué me dice esto, si solamente le di mi dirección.
- Por eso es que te lo digo -me contestó- Yo vivo en un 13 "A", también. Es impresionante, ¿no? Marcelo, ¿te parece bien si voy acompañado de mi hija?
- Por supuesto, doctor, lo que guste. La verdad es que me dejó helado. ¿Vivimos en el mismo piso y departamento? ¿No le parece que esto ya es demasiado?
Me puse pálido. Todo esto superaba ampliamente mis expectativas. Claramente, esta coincidencia significativa albergaba una señal que percibí inmediatamente cuando me lo dijo.
La sincronicidad se había vuelto a manifestar nuevamente para mí y ahora para el Doc también. Miré a mi secretaria, que estaba conmigo. Permanecía quieta, totalmente muda y desencajada.
La Espera
- La verdad Marce, ¡es que no puedo creer que te pase esto! Parece una película y lo más desesperante es que ¡nosotros somos los actores! Estoy temblando de nervios. Viene, ¿no?
- Así parece. Creo que esta vez algo muy grande va a suceder... Lo presiento.
Sacamos toda la bibliografía relacionada que tenía, que era bastante y la puse en el escritorio de mi esposa que estaba vacío. Libro por libro coloqué todo el material, incluso hasta lo que antes había dudado en mostrarle.
Las dos horas restantes se hicieron interminables. La tensión a cada minuto se acrecentaba. El aire volvía a enrarecerse. Mis manos comenzaban a sudar, nuevamente. Los síntomas se estaban presentando, cuando descubrí que no sólo a mí me estaba sucediendo sino que a Vicky también.
El Momento del Encuentro
Mientras bajaba, mi corazón se había acelerado tanto que incluso percibía mis palpitaciones. Por más que me esforzara y tratara de calmarme, parecía impulsarme una fuerza poderosa y desconocida, haciéndome saber que en ese momento me estaba acercando más a la misión que debía cumplir en esta Tierra.
Y recordé en ese momento la frase de Rabindranath Tagore que solía decir mi Maestro:
"Ésta es mi plegaria: quisiera saber algún día antes de morir por qué la Tierra me llamó a sus brazos"
Mientras llegaba a planta baja, en el ascensor, tenía la sensación de que el tiempo se había detenido. Mis sentidos estaban totalmente alerta. Despiertos.
El Primer Contacto
Cerré la puerta del ascensor y me dirigí hacia afuera. Miré la puerta del edificio que permanecía cerrada y allí estaban, detrás de ella. Él era alto, de contextura mediana, con el temple y aplomo lógicos de su profesión. Su hija parecía inquieta y expectante, aunque se la veía muy atenta y concentrada.
Abrí la puerta y percibí que ese preciso instante iba a fijarse para siempre en la memoria de mi propia alma.
La sincronicidad había respetado lo que más deseaba que sucediera. Es más, hasta me había puesto ante nuevas personas, que tenía mucho interés en conocer.
Nos saludamos con sumo respeto y subimos por el ascensor hacia el "famoso" 13 A.
La Conversación
- Qué impresionante, doctor, la sincronicidad con el piso y el departamento, ¿no?
- ¡Sí... la verdad es que es sorprendente!
Mi secretaria temblaba como una hoja cuando entraron. Estaba súper nerviosa, tanto o más que yo. Preparó café mientras nosotros nos sentamos alrededor de la mesa redonda, donde desde muy temprano habíamos puesto todo lo necesario.
- Bueno, doctor, ante todo quería agradecerle que confiara en mí y se acercara para ver de qué se trata todo esto. Sé que este tipo de movimientos no son comunes. Pero, evidentemente, por alguna extraña razón que quizás descubramos en adelante, la sincronicidad nos reunió y creo que es tarea nuestra descubrir el "porqué" y el "para qué" de todo esto.
Los Mapas Misteriosos
- Estoy totalmente de acuerdo. Discúlpame, pero me gustaría que comenzaras contándonos como sucedieron las sincronicidades que me comentaste en tu e-mail, que en verdad me pareció muy interesante; por eso estamos acá. Contame un poco tu historia, así nos conocemos.
Intercambiamos información. Le mostré absolutamente todo lo que tenía. Recorrió cada texto. Algunos títulos ya los conocía y sobre otros me consultaba. Luego, en un momento dado, me dijo:
- Quiero ver los mapas. Esos muy especiales que me dijiste y eso de Ricardo Rojas y Nicholas Roerich también me interesa. Pero primero los mapas. ¿Puede ser?
La Historia de los Mapas
- Doc, fue increíble. Me había incluido en una lista de correo en inglés, sobre estos temas. Un buen día apareció una mujer que decía poseer tres mapas. Contó que su abuelo había realizado una profunda investigación sobre todo esto durante toda su vida y que había llegado a información muy concluyente que se encontraba de alguna manera en estos mapas, que debía difundirse y no morirse con él. Entonces, le pidió a su nieta que los repartiera a los cuatro puntos cardinales de la Tierra. Así fue como me convertí en uno de los destinatarios del hemisferio Sur.
Dijo también que estos mapas no eran mapas comunes y que había que ser muy cuidadoso con ellos, ya que era información absolutamente especializada y desconocida.
La Prueba
Ella me hizo un sinfín de preguntas, como tomándome pruebas para ver si calificaba para merecer ese legado. En verdad, si no hubiera sido por el enorme trabajo que hizo mi Maestro conmigo, jamás hubiera logrado responder correctamente alguna pregunta. Evidentemente aprobé, porque a la semana siguiente tenía en mi casa los tres mapas...
En verdad, Doc, cuando los vi, no lo podía creer. Presentía que podían ser muy importantes, pero no tenía la menor idea de cuánto, ni de todo lo que iban a detonar estos benditos mapas que, sin duda, son como pequeños tesoros. Por supuesto, al tiempo la mujer desapareció de la lista de correos y luego desapareció también la lista. Nunca más supe de ella.
El Examen de los Mapas
Luego los puse sobre la mesa. Eran tres mapas plastificados. El Doc tomó uno de ellos y se quedó en silencio un larguísimo rato que compartimos muy atentamente. Era el más difícil de comprender, ya que no podía asociarse a absolutamente nada de lo conocido hasta hoy.
Sentía que perforaba lo que miraba, ya que sabía que, del mapa que había elegido, hasta entonces nadie había podido darme una explicación exacta de qué era o representaba.
Lo más intenso e increíble era que el mapa más importante para mí, todavía no lo había visto... Estaba fascinado con todo lo que veía que había llegado en esta forma no extraña para él, y yo también me sentía muy feliz y casi desconcertado por tamaña sincronicidad.
La Reacción del Doc
Pero el Doc no era una persona común, ya que su fabulosa postura y conocimiento de la intuitiva naturaleza humana era sincero y explicaba con total claridad el misterio de la sincronicidad.
- Muy... pero muy interesante -me dijo-. En verdad, no sé qué agregar. Estoy sin palabras...
Tomamos café y compartimos un sinfín de sincronicidades. El Doc nos explicaba la diferencia que había entre una simple coincidencia y la trascendencia que tenía una "coincidencia con significado". Nos decía que estos sucesos sincrónicos que acontecen en la vida son para marcar un cambio, una nueva decisión o elección que debíamos tomar -que no tomábamos-.
La Búsqueda Interior
Mi vida ha sido signada por los Grandes Misterios y la búsqueda de la verdad, tratando siempre de hallar las señales que me indicaran cómo atravesar el camino que presiento como ya conocido y transitado.
Cuando era bebé, mi padre me leía -por las noches en voz alta- todo tipo de literatura, en especial todos los autores célebres de ciencia ficción que él amaba. Era como si estuviera programando mi cerebro de antemano.
A causa de esto, desde muy temprana edad me apasionaba investigar y descubrir lo desconocido, lo que no entendía, lo que no comprendía. La conciencia de la magia se despertó rápidamente en mi interior y así comenzó mi búsqueda.
Los Primeros Pasos
Literatura Formativa
Tenía a mi disposición las mejores colecciones de los grandes maestros de la ciencia ficción y el futurismo, tales como Arthur Clarke, Isaac Asimov, Ray Bradbury, Ballard, Law Space, Clark Carrados, entre otros.
Temas de Interés
Los ovnis, las grandes civilizaciones desaparecidas, los viajes por el espacio, los viajes en el tiempo, las pirámides, los túneles subterráneos, las ciudades subterráneas, la Atlántida, Lemuria, Mu..., el Triángulo de las Bermudas, los portales dimensionales...
Ambiente Familiar
Todas estas cosas eran moneda corriente en mi casa, gracias al material recopilado durante la búsqueda literaria que mi padre ya había emprendido. Esto no significaba que no me gustase jugar fútbol, jockey sobre patines o ir al colegio, también era parte de mi mundo, pero los libros siempre tenían una magia especial para mí.
El Primer Contacto con la Muerte
A los 5 años de edad tomé bruscamente contacto con la muerte, ya que mi primo hermano, de mi misma edad, tenía un tumor maligno en el estómago. Siempre recordaré agradecido cómo mi padre en forma casi mágica intentaba hacerlo comer junto con mis tíos de Necochea.
Un día, papá me contó la verdad, luego de una pregunta mía acerca de qué era lo que le pasaba a Dany, que no quería comer. Él me respondió que estaba muy enfermito del estómago y que Dios se lo había llevado al Cielo. Recuerdo que me levanté de la mesa (ya que estábamos comiendo) y fui a vomitar al baño.
Poco a poco fui comprendiendo lo que en verdad me había sucedido: había tomado contacto con la muerte por primera vez. Me había tocado bien de cerca, ya que estábamos casi siempre juntos, teníamos la misma edad y ambos habíamos nacido en Necochea.
La Familia
Cuando cumplí los 6 años nació mi hermanito Kato, como le llamábamos cuando éramos chicos. Siempre amé a mi hermano, esperaba y quería tener uno desde que era muy pequeño. Fue un cambio importante que tomé con responsabilidad desde el primer momento y que significaba contar con la compañía que tanto esperaba.
Inmediatamente después tuve mi primera guitarra. Las actividades comenzaron y me paseaban por todos lados; guitarra, danzas folclóricas de mi país, bombo e inglés... hasta que crecí un poco más.
Entre los ocho y los doce años transité un período muy mágico para mí. Por entonces nació mi hermanita Cynthia, un ser humano extraordinario. La familia se agrandó y mi madre, con su infinita capacidad de amor y tolerancia, nos criaba y nos cuidaba mientras mi padre trabajaba de sol a sol.
¿Qué hubiera sido de nosotros de no mediar esa responsabilidad sagrada de mis padres? Más allá de las desavenencias que tenían, que eran muchísimas y que hubieran podido devastarnos, ambos se empeñaban en cumplir con su deber de padres al pie de la letra.
Valores Familiares
Sin embargo, más allá de las dificultades que hubo en nuestra familia en diversos aspectos, siempre nos mantuvimos unidos. Más allá de las desinteligencias humanas, la incondicionalidad del amor estuvo siempre, prevaleció. Mis abuelos eran claros ejemplos de esto.
En mi familia vivimos épocas de mucha necesidad y también tiempos buenos. Nos vimos noblemente obligados a aprender la importancia de compartir: desde contar las papas fritas para comer todos en igual cantidad hasta romper una galletita en las partes que fueran necesarias.
Compartir, de eso se trataba. Siempre era sagrado. Así nos habían enseñado.
Preguntas de la Infancia
A diferencia de otros compañeros, yo amaba ir al colegio. Me gustaba estar con mis amigos, estar juntos, jugar a la pelota... Tocar la guitarra y jugar juegos de salón era para mí lo máximo.
Recuerdo también que a los nueve años solía dialogar conmigo mismo acostado en la cama de mi habitación mientras miraba cómo se reflejaban las luces de los autos en mi ropero. Me preguntaba:
-¿Nunca voy a conocer lo que saben en la NASA; ni los últimos descubrimientos de la ciencia, ni si viajaron o no en el tiempo? ¿Los ovnis? ¿Podré saber si ya se contactaron con otras civilizaciones no humanas? Evidentemente los gobiernos ocultan cosas; no nos dicen toda la verdad...
Ese era mi dialogo interno a los nueve años...
Influencias Culturales
Literatura
La escuela primaria fue maravillosa y siempre la recordaré con muchísimo afecto así como a los primeros compañeros, los amigos del barrio; estar enamorado; la música; los libros: Juan Salvador Gaviota, Ilusiones, El Principito, El Príncipe Feliz, El Príncipe Valiente, Arturo y los Caballeros, Julio Verne.
Televisión
Los famosos jueguitos, los dibujos animados: Thor el Dios del Rayo, El Príncipe Namor y la bella Norma, Meteoro, Los Autos Locos; las series de la primera época de la televisión: Superman, Batman, Los Tres Chiflados, Viaje a las Estrellas, Rumbo a lo Desconocido, los Invasores, el Túnel del Tiempo, Kung Fu.
Cine
Las películas de ciencia ficción... hasta que llegó la máxima ¿sorpresa?: Viaje al Centro de la Tierra, basada en el libro de Julio Verne que, por supuesto, ya había leído.
El Sueño Repetitivo
A los diez años de edad, en el verano de 1972, tuve mi primer sueño repetitivo, lo cual lo hizo inolvidable, no sólo para mí sino también para mis padres.
Este sueño se repitió por un lapso de dos meses aproximadamente y tras él siempre me levantaba angustiado y muy cansado. Hoy, después de más de 30 años de ese suceso que nunca más tuvo lugar, aún mantengo frescas en mi mente las imágenes y la intensidad de lo vivido en el sueño.
Era verano y de noche; recuerdo que hacía mucho calor. Mi casa era un PH en planta alta con balcón a la calle; todas las ventanas estaban abiertas, incluso las del dormitorio de mis padres y las de mi habitación.
La Luz Misteriosa
De pronto, por la ventana del dormitorio de mis padres penetró una luz intensísima y blanca que llegaba hasta mi cuarto y entraba por la puerta iluminándolo absolutamente todo, aunque todas las luces estaban apagadas. Me levanté corriendo hacia la habitación de mis padres mientras la potentísima luz, que no me dejaba ver, entraba por la ventana del dormitorio en el que mis padres dormían plácidamente.
Instantáneamente, vi a mi padre que se levantaba abruptamente, con mucho miedo. De un golpe, cerró rápidamente las ventanas, mientras la luz se acrecentaba y penetraba cada vez más. Parecía que la luz tuviera inteligencia, pues atravesaba las rendijas de las ventanas sin dificultad, filtrándose siempre, aunque mi padre intentaba desesperadamente que no entrara.
La Experiencia Onírica
Me descubrí paralizado, parado en la puerta de la habitación de mis padres, cuando él salió rápidamente de allí y se dirigió al living, que se encontraba del mismo lado de la casa que su habitación. La luz ahora estaba desplazándose e ingresando con toda su intensidad por el living.
Entonces, vi a mi padre cerrar también las ventanas del living, aturdido. Después de cerrar todo lo que podía, corrió hacia mi habitación y yo fui tras él. Mi hermanito Kato dormía plácidamente en la cama al lado de la mía, aunque la luz aparecía más refulgente todavía y sobre mi ventana, se intensificaba aún más que antes...
Recuerdo a mi padre totalmente desesperado y con mucho miedo, fuera de sí mismo, agobiado en su intento de cerrar también la persiana de mi habitación sin lograrlo. La luz se colocó, visiblemente y con mayor intensidad que nunca, frente a nosotros, penetrando cada vez más y más por la ventana...
La Adolescencia y la Búsqueda
En mi adolescencia, el colegio secundario, los libros de mi padre y el rock, que ya corría por mi sangre, eran moneda corriente. Comencé a conocer el mundo y la decepción que éste prodigaba. Todo se desdibujaba a medida que crecía y sólo la música y los libros "especiales" -como les llamaba- eran mi sustento.
Empecé a buscar, ya conscientemente, terminados casi mis catorce años y por entonces recibí la inspiración de este pequeño poema, que fue lo primero que escribí en mi vida y qué me marcó durante muchos años:
"Búscame a mí en ti y me encontrarás. Pero no me busques a mí en mí, porque no me encontrarás a mí sino a ti".
Siempre supe que este verso encerraba misterios que algún día debería develar e incluso mis padres me preguntaban qué quería decir con eso y no sabía qué responder. Sin duda era absoluta inspiración y memoria del alma.
La Música como Guía
Mi vida de adolescente pasó rápidamente. A los 16 años armamos nuestro primer grupo de rock con amigos del barrio, hasta que me enamoré perdidamente y todo volvió a cambiar otra vez. Estudié y trabajé de todo para poder ayudar a mi familia y conseguir algunos pesos para música, libros y cine, que era lo que más me interesaba en ese momento.
La música rock me encontró de la mano del Flaco Spinetta, a quien le agradezco de todo corazón por haber tendido sobre mí el manto exquisito de su música y su magia. Gracias a él y al increíble Charly García -tanto en Sui Generis como en el inolvidable "Serú Giran" - mi adolescencia fue evolucionando y pude comprender paulatinamente lo que sucedía en nuestra querida pero golpeada Argentina.
Maestros Musicales
No puedo dejar de nombrar especialmente al gran Carlos Santana, que fue mi primer Maestro en la música, ya que gracias a él despertó el músico que existía en mí. Recuerdo vívidamente la magia que se creaba mientras esperábamos en esa época el próximo LP que estaba por salir y todo lo que eso representaba para mí y mis amigos.
Nos preguntábamos qué haría ahora; cómo sería su renovación; qué cambios se habrán operado en él y su música. Ellos, los Grandes, están siempre cambiando y renovándose para poder viajar a la velocidad de la vida...
Todo este silencioso y musical sendero comenzó a conectarme con algo distinto de lo que había, con un mundo más auténtico, más verdadero, más honesto.
La Búsqueda Espiritual
Las grandes preguntas ya habían aparecido en mí y el sinsabor de la falta de propósito comenzaba a sentirse.
A los 17 años, mientras el Club Comunicaciones sostenía mi vida con absoluta superficialidad, la necesidad y la búsqueda de lo espiritual habían comenzado. La Iglesia, por supuesto, no me satisfacía para nada, ya que lo que encontraba era sólo rigidez y vacío.
Cristo era un modelo impresionante para mí, pero no encontraba a nadie que con sinceridad absoluta aplicara sus enseñanzas. Nada ni nadie se parecía a él, más bien todo lo contrario. Mi escepticismo crecía y crecía con cada iglesia que visitaba, de la rama que fuera. Todo -absolutamente- lo encontraba vacío para mí.
Buscando Respuestas
No veía a mi alrededor que nadie cambiara verdaderamente, de raíz, aunque se manifestaran como religiosos, ya fueran cristianos, budistas, islámicos e inclusive hindúes. Los cambios que podían verse, en los mejores casos, eran sólo momentáneos y no se sostenían en el tiempo.
Entonces, decidí buscar de otra forma y comencé a transitar uno a uno los llamados grupos espirituales de mi país. Encontraba como común denominador que casi todas sus enseñanzas eran ciertas pero lamentablemente tampoco veía a nadie que las aplicara en su vida.
Por entonces, los discursos pseudo-espirituales transitaban permanentemente en mi mundo. Por un lado, el intelectualismo académico -que reapareció y volvió a desaparecer- y, por el otro, la ignorante y desmedida astralidad, eran los extremos de una misma vara.
El Vacío Espiritual
Prácticas Exploradas
Espiritismo, mensajes telepáticos -que de pronto se ponían de moda y todo el mundo los recibía de las entidades más evolucionadas, causalmente-, mantrams que había que repetir y memorizar, meditación trascendental auto-impuesta, astrología irrespetuosa, tarot únicamente como instrumento de predicción y jamás de transformación.
Técnicas Sin Propósito
Reiki e implantación de manos sin propósito, lectura de archivos akásicos inventados -producto de la propia astralidad inconciente y sin criterio-, yogas, artes marciales...
La Sensación de Vacío
Todo para mí seguía vacío. Sabía que también había algo sano en todo eso y lo buscaba desesperadamente, pero aún no me había encontrado a mí mismo como para hallarlo o descubrirlo; ni a nadie que me hiciera comprender para qué y porqué; ni nadie que fuera un ejemplo viviente de lo que predicaba. Todo seguía en tinieblas y cada vez la oscuridad parecía hacerse mayor. Nada me conformaba. Me sentía vacío y muy solo.
El Kybalión
Un buen día, conocí a unos amigos del club con quienes me gustaba hablar de estos temas y empezamos a tener larguísimas charlas. Cuando el libro "El Kybalión" llegó a mis manos, entonces "todo" empezó a cobrar otro significado...
Paralelamente, mis 18 años coincidieron con la guerra de las Malvinas que enfrentaba a mi país con Inglaterra, pero como saqué número bajo en el sorteo, gracias a Dios, no tuve que hacer el Servicio Militar, que por entonces era obligatorio.
Quizás hubiera perecido en alguna batalla como muchos de mis amigos de la clase 1962. Aprendí lo terrible y estúpida que era la guerra y sus nefastas consecuencias.
El Impacto de la Guerra
Recuerdo muy bien lo sucedido a uno de mis mejores amigos cuando volvió de la guerra. Luego de varias idas y vueltas fui a visitarlo.
Al verme, la madre me abrió la puerta con dificultad, con el rostro totalmente cubierto por lágrimas; le di un beso y la abracé muy fuerte sin entender. Presintiendo que las cosas no estaban bien, me acerqué a él -que estaba allí-, lo miré a los ojos, le dije su nombre y le hablé de cosas que hacíamos juntos antes de la guerra pero no hubo ninguna respuesta...
A pesar de mi desesperación él no me reconoció; su madre estaba destrozada ya que habíamos sido muy amigos desde los diez años, en el colegio primario y siempre estábamos juntos.
Lecciones Dolorosas
Su madre prácticamente me echó de la casa llorando y me pidió que por favor no volviera a visitarlo por el momento. Al despedirse, conmocionada por mi presencia, me abrazó con fuerza y me habló con la dulzura infinita que la caracterizaba, diciéndome:
- La guerra me quitó a mi hijo, Marcelito, y a vos te quitó a tu amigo. Tenemos que aceptarlo, mi amor, las cosas ya no son como antes. El ya no está con nosotros. ¿Por qué, mi amor? ¿Por qué pasó esto? ¿Por qué? -agregó entre llantos y sin que yo pudiera dar ninguna respuesta coherente.
Salí con el corazón partido... Aún hoy, cuando me acuerdo de él y de su madre, me estremezco.
Me preguntaba cómo pueden existir las guerras todavía en el mundo, después de todo lo ya vivido en estos términos. La humanidad parecía aún no haber aprendido absolutamente nada y se encontraba en una profundísima encrucijada.
Amistades Significativas
A los ocho años -aproximadamente- fue cuando lo conocí por primera vez. Allí apareció uno de mis mejores amigos del barrio, entrañable e inolvidable, el Gallego, como le decíamos. Tomamos la comunión juntos, en la misma iglesia y compartimos nuestra adolescencia; un verdadero personaje, con quien rápidamente nos hicimos grandes amigos.
Las chicas, el deporte, la sexualidad, el cosmos, el mundo, las guerras, la paz, la música, el futuro, la conciencia, la evolución. Todo lo hablábamos, todo lo compartíamos; no existía mío o tuyo, todo era de los dos siempre; no había que explicarle nada, era como un hermano; él me comprendía rápidamente, en forma casi instantánea.
El Maestro
La idea que tenía de lo que sería un Maestro o, mejor dicho, la ilusión de tener un Maestro que mágicamente nos cambiara la vida en forma espectacular, en nada se parecía a lo que realmente era, ya que nunca éste se presenta en los términos en que lo espera el potencial discípulo.
El estado de dormido o "maya" permanente en el que vivimos sumergidos, nos obnubila con imágenes y sueños no alineados a la realidad. En muchos casos, la mayor parte de ellos no nos pertenecen, y no nos permiten ver que el verdadero Maestro se expresa con la mayor simplicidad.
Fue entonces que la vida me recompensó con el mayor de los regalos. Graciela, una amiga con quien charlábamos mucho de todo, me había invitado a escuchar a alguien de quien decían que era verdaderamente Sabio, alguien muy especial que se reunía con un grupo de personas a conversar sobre estos temas.